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miércoles, 4 de diciembre de 2019

La Orientación y Educación del Consumidor debe sustituir los controles de precio



Un problema común a todos los gobiernos

Los empresarios se quejan de los controles de precios en todos los países donde estos se aplican. Argumentan que dichos controles constituyen un desestímulo a la producción y generan escasez porque al aplicarse los productores y comerciantes dejan de fabricar y vender los productos controlados. Y tienen razón, esa es en realidad la consecuencia de los controles de precio. Pero el otro hecho cierto es que la competencia en el Mercado no es suficientemente efectiva y la tendencia a especular elevando indebidamente los precios es una realidad en todos los mercados de libre competencia.
Ante esos dos hechos ciertos y contradictorios la gran pregunta que surge para quienes tienen el deber de proteger los intereses de la población, es decir, para las autoridades políticas del Estado es ¿qué hacer para impedir la especulación y garantizar el disfrute de los bienes a todos los ciudadanos?
Mi respuesta es la siguiente:
1.     Los controles de precio no son efectivos porque ciertamente no se cumplen en la práctica y generan la desaparición de los productos controlados del mercado.
2.     La solución es la Orientación y Educación del Consumidor para que no compre productos a precios especulativos. Obviamente, existen los llamados productos de demanda inelástica, es decir, productos que el consumidor tiene que comprar al precio que le impongan porque no tiene otra alternativa, por ejemplo, las medicinas, que constituyen una excepción y requerirían de un acuerdo de precios entre Estado y productores.
3.     Mi propuesta esencial es que la Orientación y Educación del Consumidor se realice a través de grandes campañas de opinión pública desarrolladas directamente por el Estado en los medios de comunicación. Si mañana, un producto incrementa su precio en forma desmedida, el Estado en su campaña de Orientación y Educación del Consumidor debe denunciarlo y pedirle a los consumidores que dejen de comprar ese productos y/o lo sustituyan por otro hasta que su precio sea ajustado y corregido debidamente.
4.     Esto supone la existencia en el seno de los Estados de mecanismos de evaluación suficientemente preparados desde el punto de vista técnico para evaluar costos y precios de los diferentes productos en el Mercado.
5.     La idea propuesta sería el mecanismo para evitar la imposición de los controles de precio por parte del Estado con sus consecuencias de desaparición de los productos del mercado y, a la vez, una manera de lograr una relación más justa entre productores, comerciantes y consumidores.

viernes, 13 de noviembre de 2015

La ética del comercio y su impacto en la economía de las naciones, Otro Mundo es Posible

A continuación, presento la versión del ensayo intitulado La ética del comercio y su impacto en la economía de las naciones publicado por la Revista Iberoamericana de Sostenibilidad de España, documento que me parece apropiado en los actuales tiempos de crisis.
La libertad de comercio y el papel del Estado en la fijación de los precios en la economía es un tema que siempre ha llamado la atención de políticos, economistas, productores, comerciantes y consumidores. ¿Debe el Estado intervenir en la fijación de los precios? ¿Qué pensaba Adam Smith, el filósofo creador del Liberalismo Económico?
En este ensayo se plantean esas preguntas y se presenta una visión histórica sucinta sobre el tema del precio justo, el interés y la inflación, así como  las ideas expresadas por Adam Smith sobre la actitud de los comerciantes en su libro La Riqueza de las Naciones.
El autor plantea luego su opinión sobre las causas de la inflación y asegura que ésta no tiene su origen exclusivamente en la sobreoferta de dinero en manos del público ni en el déficit de las finanzas públicas sino en la actitud egoísta de los comerciantes que buscan el lucro sin límites, en la usura de los banqueros, la devaluación de las monedas respecto al dólar, el aumento de la presión tributaria por parte de los gobiernos, la elevación de los precios de los bienes y servicios esenciales para la producción y, en última instancia, en la existencia de medios de pagos superiores a la oferta de bienes y servicios en la economía.

Que el déficit fiscal ni una masa monetaria creciente no son la causa de la inflación lo demuestra un hecho irrefutable: que Estados Unidos, la primera economía el mundo, es un país con gran déficit fiscal y con una emisión creciente de dinero y, sin embargo, tiene una inflación inferior al 1% anual, es decir, que no tiene inflación. Si el déficit fiscal y la emisión de dinero fueran la causa de la inflación Estados Unidos tendría que ser el país con mayor inflación del mundo, pero no es así, sino todo lo contrario, hecho que demuestra que ni el déficit fiscal ni la emisión de dinero son las causas esenciales del fenómeno inflacionario.

http://www.otromundoesposible.net/economia-isr/la-etica-del-comercio-y-su-impacto-en-la-economia-de-las-naciones


lunes, 11 de noviembre de 2013

Si es posible eliminar el control de cambio sin descapitalizar las reservas

La solución al problema económico de Venezuela no está en ninguno de los extremos: ni en el comunismo, ni el socialismo extremista ni en el neoliberalismo. La solución está en un equilibrio que concilie la necesidad de proteger el ingreso de las personas y, en consecuencia, combatir la inflación, la especulación y preservar las reservas internacionales, por una parte, y garantizar la expansión de la producción agrícola, industrial y de servicios, por la otra. Ambos objetivos pueden lograrse sin necesidad de caer en los extremos ya señalados. Se podría eliminar el control de cambio sin que ello implique una descapitalización de las reservas, ¿cómo? Bueno, estableciendo límites y prioridades a las cantidades de divisas que el Banco Central asignará para el funcionamiento de la economía. Las prioridades son la agricultura, la industria y los medicamentos. El resto de las divisas debe provenir de las captaciones que hagan los empresarios y los bancos públicos y privados tanto en el mercado interno como en los mercados internacionales. Para ello es necesario primero que todo crear una nueva moneda, que he llamado el bolívar oro, a la par del dólar, con cambio fijo, sustentada en las reservas de divisas del país y en sus reservas de petróleo y oro, para lo cual sería necesario emitir valores, bonos en dólares, garantizados por dichas reservas. La otra medida es permitir el libre uso del dólar en todas las transacciones de la economía y, en consecuencia, circularían libremente el bolívar oro y el dólar. Estas medidas deben ir acompañadas de un estricto control sobre las importaciones, para evitar el desequilibrio de la balanza de pagos y, también, de un control de precios concertado con los empresarios, para garantizar el abastecimiento y el mantenimiento de los precios.  Esas medidas contribuirían a detener y revertir la inflación, la especulación, la escasez y crearían una economía en expansión.
Esta es la respuesta del autor a un comentario en el artículo intitulado:
Cómo resolver el problema monetario y cambiario de Venezuela