anish/dp/1537518658/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1473262669&sr=1-1&keywords=politica+monetaria%2C+una+vision+diferente
Mostrando entradas con la etiqueta inflación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta inflación. Mostrar todas las entradas
miércoles, 7 de septiembre de 2016
Nuevo libro sobre política monetaria
Está disponible en Amazon el libro Política Monetaria, una visión diferente
anish/dp/1537518658/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1473262669&sr=1-1&keywords=politica+monetaria%2C+una+vision+diferente
anish/dp/1537518658/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1473262669&sr=1-1&keywords=politica+monetaria%2C+una+vision+diferente
miércoles, 27 de noviembre de 2013
La ética del comercio y su impacto en la economía de las naciones
Índice
1.
El concepto de ética
2.
Adam Smith y su visión de los
comerciantes y el comercio
3.
Interés, precio justo e inflación
4.
La causa principal de la inflación es el
egoísmo humano
5.
No puede haber ética en el comercio sin
una concepción ética de la vida
6. ¿Qué
pasa cuando el Estado se convierte en comerciante?
7.
Conclusión
1.
El
concepto de ética
La
palabra ética proviene del Latín ethicum. El diccionario define la palabra
ética como 1. Parte teórica de la valoración moral de los actos humanos.
Sinónimo: moral. 2. Filosofía: Conjunto de principios y normas morales que
regulan las actividades humanas.
2.
Adam
Smith y su visión de los comerciantes y el comercio
Adam
Smith (1723-1790) fundador del Liberalismo Económico, era un filósofo de una
arraigada postura ética, creyente en las virtudes derivadas de un orden
providencial. Contrariamente a lo que muchas personas puedan creer, Adam Smith no
era un defensor a ultranza del capitalismo sin límites. Una de las frases más
famosas de su libro La Riqueza de las
Naciones, ilustra claramente lo afirmado anteriormente; ese concepto es el
siguiente: “Los comerciantes del mismo rubro rara vez se reúnen, incluso para
entretenimiento y diversión, sin que la conversación termine en una
conspiración contra el público, o en alguna estratagema para aumentar los
precios.”
Smith
tenía recelo hacia los comerciantes porque pensaba que éstos procuraban
eliminar la competencia, crear monopolios y vender al más alto precio posible,
hechos que consideraba contrarios a su visión ética de la vida y a su
concepción liberal de la economía.
En
diversas partes de su obra cumbre, La
Riqueza de las Naciones, Smith reflexiona sobre los comerciantes y el
comercio. Por ejemplo, en el capítulo IV del libro primero “Sobre el Origen y Uso de la Moneda”, Smith afirma que todos los
hombres tienen algo de mercader. En el capítulo IX referido a “Los Beneficios del Capital”, asegura que
“los comerciantes y fabricantes se quejan generalmente de los malos efectos de
los salarios altos, porque suben el precio y perjudican la venta de sus
mercancías, tanto en el interior como en el extranjero. Pero nada dicen sobre
las malas consecuencias de los beneficios altos. Guardan silencio profundo por
lo que respecta a los efectos perniciosos de sus propios beneficios y sólo se
quejan de los ajenos.”
En
el capítulo IV del libro tercero referido a “Cómo el Comercio de las Ciudades Contribuyó al Progreso de los
Distritos Rurales”, afirma lo siguiente: “se dice vulgarmente de un
comerciante y, con visos de verdad, que no es necesariamente ciudadano de un
país determinado. Por su profesión, le es casi indiferente cualquier lugar de
residencia y basta un leve disgusto para que traslade su capital de un país a
otro y, con él, toda la industria que dependía de sus inversiones. Su capital
no puede decirse con propiedad que pertenezca a un país más que a otro, hasta
que se haya derramado por la superficie del país, arraigando en edificios o en
mejoras de carácter permanente.”
En
el capítulo II del libro IV, “Sobre los
Sistemas de Economía Política” asegura que “Podemos decir en su honor que
los dueños de la tierra y los colonos son las personas menos imbuidas del
maldito espíritu de monopolio.” Y agrega después que “Los colonos y los
propietarios, dispersos en varias partes del país, no pueden confabularse tan
fácilmente como los comerciantes y fabricantes, pues estos, juntos en las
ciudades y acostumbrados a aquél espíritu gremial del monopolio exclusivo que
entre ellos prevalece, procuran conseguir contra todos sus compatriotas los
mismos privilegios exclusivos que obtuvieron contra los demás habitantes del
pueblo en que residen. Fueron ellos, según creencia general, los primeros
inventores de aquellas restricciones sobre la introducción de mercaderías
extranjeras que les aseguraron el monopolio del mercado interno.”
Estos
conceptos del fundador del Liberalismo
Económico ponen en evidencia su clara comprensión del papel que jugaban los
comerciantes en la sociedad y demuestran la manipulación que se ha hecho de sus
ideas a través del tiempo para justificar la no intervención del Estado en la
economía. En verdad, Adam Smith nunca dijo explícitamente que estaba de acuerdo
con el control de precios, pero de sus razonamientos se deduce que estaba
consciente que los comerciantes y el comercio llevan cada uno en sí mismo el
germen de la especulación.
3.
Interés,
precio justo e inflación
La
crítica al interés y la usura aparece por primera vez en la historia del mundo
occidental en el Antiguo Testamento. Luego, en la civilización griega, se dan
los primeros pasos para la creación de la economía; fue un presocrático,
Xenofonte (430-355 A.C), en su obra Oeconomica, el creador del concepto y se
refería, esencialmente, a la administración de la casa. Después, Platón (427-347 A.C), en su libro La República, condena la usura
mientras que Aristóteles (384-322 A.C) en su Ética, censura también el cobro de
interés y la usura, crea las bases de la teoría del valor y la división del
trabajo. La Antigua Roma sufrió las consecuencias de la inflación y ello
provocó grandes conflictos, al extremo de que el emperador Diocleciano se vio
obligado a decretar el control de precios y establecer la pena de muerte para
quienes lo violaran. Después, en la Edad Media, el tema adquiere gran
relevancia con las reflexiones de Santo Tomás de Aquino (1225-1274) en su Summa
Teológica, en la que proscribe la usura y aboga por el precio justo.
Nicolás
Oresme (1340-1382), escribe el primer tratado de economía monetaria, en el que critica
la tendencia a disminuir el contenido de oro y plata de las monedas y considera
los efectos de estas medidas sobre los precios; es pues, Nicolás Oresme, el
precursor del concepto que atribuía a las monedas de menor valor el
desplazamiento de las monedas de mayor valor, idea desarrollada tiempo después,
en el siglo XVI, por Thomas Gresham, asesor de la Reina Isabel I de Inglaterra.
Las
obras de Xenofonte, Platón, Aristóteles y Diocleciano en la Edad Antigua y de
Santo Tomás de Aquino y Nicolás Oresme en la Edad Media, representan el ideario
económico de cada una de esas épocas.
Pero
es en la Edad Moderna, a partir del descubrimiento de América (1492), que el
pensamiento económico va a desarrollarse en forma intensa. La preocupación
fundamental de los primeros estudiosos de la economía fue por los asuntos
monetarios ya que la llegada a Europa de
inmensas cantidades de oro y plata provenientes de América provocó grandes
cambios en la economía, entre ellos la inflación.
La
primera doctrina económica fue el Mercantilismo (siglos XVI al XVIII). El
Mercantilismo consideraba que la riqueza de las naciones estaba constituida por
la cantidad de metales preciosos acumulados y que para obtener esa riqueza era
necesario tener una posición privilegiada en el comercio internacional,
mediante la exportación de la mayor cantidad de bienes y le importación de lo
estrictamente necesario. El Mercantilismo propugnaba la intervención del Estado
en la economía para garantizar los propósitos antes explicados. El filósofo francés
Jean Bodin (1530-1596), fue el primer expositor
de la doctrina mercantilista en su libro, La República, en el que hace además
un estudio del aumento de los precios y una defensa de la propiedad privada. Este
trabajo de Jean Bodin abre, pues, las puertas
a los grandes temas del moderno pensamiento económico: el proteccionismo y el
librecambio, el liberalismo y socialismo. A partir de allí es que se desarrolla
toda la estructura conceptual económica moderna. En Inglaterra, el fundador del
Mercantilismo es Thomas Mun (1571-1641), con su obra England’s Treasure by
Foreign Trade. En el siglo XVIII, en
oposición al Mercantilismo surge la doctrina Fisiócrata, cuyo principal
exponente fue el médico francés, Francoise Quesnay (1694-1774), luego, apareció el Liberalismo Económico,
cuya máxima figura es Adam Smith (1723-1790) y, casi un siglo después, Carlos
Marx (1818-1883), publica sus obras, las cuales constituyen una negación de los
principios del Liberalismo Económico.
En
las cuatro principales doctrinas económicas, el Mercantilismo, la Fisiocracia,
el Liberalismo Económico y el Marxismo, estuvo siempre presente el tema de la
libertad de comercio dentro de los países y entre las naciones, unas veces en
forma explícita y otras veces en forma implícita. En el siglo XX el tema ocupó la atención de
gobernantes y estudiosos de la economía, especialmente a partir de la década de
los noventa, como consecuencia de la imposición del Neoliberalismo a las
naciones en desarrollo, por parte de los organismos financieros
internacionales.
El
interés, el precio justo y la inflación han sido relacionados siempre con dos
hechos prácticos: a) la libertad económica o su restricción por parte del
Estado y b) con la abundancia o restricción de dinero. Los creyentes en la
Teoría Cuantitativa del Dinero atribuyen la inflación a la sobre abundancia de
dinero, pero en diversos momentos históricos se ha demostrado que esa premisa
no es una verdad universal única, sino una verdad relativa, que depende de
diversos factores como la capacidad ociosa de la economía. Por ejemplo, una economía con capacidad ociosa
puede reaccionar rápidamente a los estímulos monetarios y aumentar la oferta de
bienes y servicios sin cambios notables en los niveles de precio.
David
Hume (1711-1776), en su ensayo sobre el dinero, fue el primero en demostrar los
efectos positivos de una expansión monetaria y lo explicó a través de su teoría
de la inflación beneficiosa. Tres siglos después de Hume, otro inglés, John
Maynard Keynes (1883-1946), ampliaría y fortalecería la tesis de Hume, en su
libro Teoría General de la Ocupación el
Interés y el Dinero, que serviría de base para superar la Gran Depresión de
los años treinta del siglo XX. Al publicarse la teoría, surgieron críticos que
aseguraban que la tesis no resolvería los problemas económicos a largo plazo.
Para responder a esa objeción, Keynes respondió simplemente que a largo plazo
todos estaremos muertos, demostrando de esa manera que lo importante es lo que
ocurre aquí y ahora, porque nadie puede saber qué sucederá en el futuro.
La
tesis de Keynes tuvo treinta años continuos de éxito y ese período histórico
fue llamado la Era de Keynes; abarcó desde el fin de la Segunda Guerra Mundial
hasta fines de los años setenta cuando nuevamente la economía mundial volvió a
entrar en crisis, como consecuencia de las manipulaciones monetarias realizadas
a principios de la década por Alemania y otros países europeos, hechos que
condujeron a la devaluación del dólar en 1971 y, luego, a la crisis por el
aumento de los precios del petróleo desde 1973. A partir de esos hechos
reaparecieron en escena los críticos del modelo keynesiano encabezados por la
Escuela de Chicago, que atribuían la crisis, entre otros factores, a la intervención
del Estado en la economía, a la política de bienestar que ampliaba los
beneficios sociales a todos los sectores de la sociedad y a las consecuencias
monetarias de esa política. Primero fue la Primer Ministro de Inglaterra,
Margaret Thatcher, quien asumió los principios esbozados por la Escuela de Chicago,
cuyo principal representante era el profesor Milton Friedman. Luego, el
presidente de Estados Unidos, Ronald Regan, adoptó la política y de allí en
adelante esos principios se convirtieron en la cartilla de los organismos
financieros internacionales, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
Friedman
intentó recuperar e imponer el pensamiento de Adam Smith respecto a la no
intervención del Estado en la economía y, a la vez, la esencia de la Teoría
Cuantitativa del Dinero, que atribuye a la expansión de la masa monetaria la
causa de la inflación. Era, pues, el punto de vista opuesto a la idea de
Keynes. Sin embargo, cabe destacar que Friedman nunca desconoció los efectos
que a corto plazo se derivan de la expansión monetaria en términos de aumento de la producción y el empleo ni le
atribuyó la causa de la inflación en lo inmediato, como lo demostró la realidad
entre fines de la Segunda Guerra Mundial y la década de los setenta, período de
expansión del empleo, la producción y mínima inflación. La objeción de Friedman a la teoría de Keynes
era esencialmente por sus consecuencias a largo plazo pero reconocía sus
efectos positivos en lo inmediato. Podemos decir, en síntesis, que la concepción
de Keynes respecto a los beneficios del aumento de la inversión sobre el
empleo, la producción y los precios no ha podido ser desmentida hasta ahora.
4.
La
causa principal de la inflación es el egoísmo humano
Las
explicaciones anteriores se justifican, porque la inflación y la especulación
muchas veces pretenden ser explicadas o justificadas debido al incremento del
gasto público y/o el crecimiento de la liquidez en las economías. No se puede
negar que uno y otro elemento pueden tener una incidencia en la inflación
cuando, en efecto, la abundancia de dinero no guarda relación con la cantidad
de bienes y servicios existentes en un momento dado. Pero, en mi opinión, esa
no es la causa principal de la inflación. La causa principal de la inflación es
el egoísmo humano que no conoce límites a la acumulación de riquezas y cuyo
objetivo es acumular y acumular.
En
el libro Apreciación crítica de la política monetaria, el bolívar oro (1),
publicado por Monte Ávila Editores Latinoamericana en el año 2007, explicaba
que las causas de la inflación son entre otras: a) la devaluación de las
monedas, b) la usura, c) la presión tributaria, d) el aumento del precio de los
insumos y servicios básicos y e) el incremento de la demanda ante una oferta
insuficiente, es decir, la existencia de medios de pago superiores a la cantidad
de bienes y servicios existentes en una sociedad.
En
los países afectados por variaciones extremas de precios están presentes uno o
varios de los factores señalados anteriormente pero, en mayor grado, la
propensión hacia la especulación. Es decir, la tendencia a invocar la
existencia de cualquiera de los factores antes explicados para justificar la
elevación de los precios en forma arbitraria. Esa, pues, es la actitud a la que se refería
claramente Adam Smith.
5.
No
puede haber ética en el comercio sin una concepción ética de la vida
En
el ensayo intitulado Países salvajes y países avanzados (2), decía que “Lo que
distingue a un país salvaje de un país avanzado es que en los países salvajes
la conducta de una parte importante de sus ciudadanos está en contraposición
con los valores morales definidos en los Diez Mandamientos de la Ley de Dios,
mientras que en los países avanzados la mayoría de su población si respeta esos
principios”.
La
ética del comercio está vinculada directamente a dos mandamientos fundamentales:
a) No robarás y b) No codiciarás los bienes ajenos.
El
problema es que desde el principio de los tiempos, el hombre ha violado esos
principios. El mundo actual no es una excepción y sólo en muy pocos países se
puede decir que existe respeto por esos principios fundamentales.
Hay
países donde la situación es peor que en otros. Son naciones en las que no
existen límites a las ganancias especulativas. Altas tasas de interés, usura,
especulación con la comida, las medicinas, la vivienda y otros bienes y
servicios esenciales, son elementos comunes en esos países. Cuando ello ocurre,
las posibilidades de desarrollo desaparecen o son mínimas.
6.
¿Qué
pasa cuando el Estado se convierte en comerciante?
El
otro grave problema que enfrentan las naciones es que muchos dirigentes
políticos malinterpretan el significado de la política y convierten a los
Estados en comercios y/o empresas privadas. En algunos casos, en pleno siglo
XXI, han llegado hasta a crear o
contratar ejércitos privados, compañías de mercenarios para operar en
escenarios de guerra.
Ese
tipo de dirigentes cree que la política y el Estado es un negocio que debe ser
rentable y pretenden que las actividades públicas como la salud, la educación,
la infraestructura y otros servicios públicos proporcionen ganancias. Cuando
ello ocurre, se le hace un gran daño a la sociedad en su conjunto. Eso es lo
que está pasando hoy en día en Europa, en países como Portugal, España, Italia
y Grecia, que han reducido la inversión pública para privatizar los servicios
más esenciales.
7.
Conclusión
Sólo
la acción de los Estados puede impedir la usura y la especulación, a través de
leyes y acciones morales para sancionar ese tipo de conductas. La competencia
en el mercado no es suficiente para mantener los precios en niveles justos,
porque en el mercado existen tendencias especulativas irrefrenables, motivadas
por la conducta egoísta cuyo único objetivo es tener más dinero. La comprensión
de esta realidad es algo esencial. Adam
Smith, el padre del Liberalismo Económico no dijo nunca esto en forma
explícita, pero de sus conceptos sobre el comercio y los comerciantes, se
infiere claramente que, moralmente, Smith creía que era necesario poner freno a
las conductas especulativas en la sociedad.
(1) Pablo Rafael González. Apreciación crítica de la política monetaria, el bolívar oro. Monte
Ávila Editores Latinoamericana, página 138. Caracas, 2007.
Etiquetas:
Adam Smith,
ética,
inflación,
interés,
precio justo,
Santo Tomás de Aquino
domingo, 19 de mayo de 2013
Cómo resolver el problema monetario y cambiario de Venezuela
Índice
- Presentación
- Las alternativas
- ¿Cuál sería la solución?
- ¿Por qué se adoptó y se mantiene
el control de cambio?
- ¿Se puede liberar el mercado
cambiario sin que se afecten las reservas del Banco Central?
- ¿Cómo quedarían las reservas del
Banco Central?
- Las medidas concretas
- Efectos de esas medidas
- Presentación
En Venezuela abundan expertos cuya
especialidad es hacer diagnósticos presentando panoramas sombríos pero muy
pocos plantean soluciones posibles, factibles de realizar. El otro obstáculo es
que quienes dirigen las instituciones tampoco se atreven a explorar nuevos
caminos, es decir, a innovar para solucionar los problemas. Eso es lo que ha
ocurrido con la situación monetaria y cambiaria desde el año 1983 cuando en
tiempos del presidente Luis Herrera Campins se devaluó la moneda y desde
entonces el país ha estado sumergido en el círculo vicioso devaluación-inflación-devaluación
del que no ha podido salir. Prueba de lo
anteriormente afirmado es que este año 2013 Venezuela cumple treinta años con
un control de cambio y una devaluación acumulada de 146.511 por ciento, ya que
la cotización de la divisa norteamericana pasó de 4,30 a 6.300 bolívares entre
1983 y este año 2013; recuérdese que en el año 2008 se le quitaron los tres
ceros a la moneda, por lo que Bs. 6,30 de ahora equivalen a 6.300 bolívares del
2008, pero si se consideran las cifras del mercado que no se puede nombrar la
devaluación es verdaderamente escandalosa. Por esas razones se justifica plantear
soluciones a ese grave problema que afecta la vida de todos los ciudadanos.
Para comprender en forma práctica cómo
funciona la economía de un país podemos compararla al funcionamiento de otro
sistema complejo, el cuerpo humano, que
trabaja en forma armónica: si se produce una
alteración en cualquiera de sus órganos el sistema en su conjunto se
afecta. Esto lo comprendieron muy bien los pioneros de los estudios económicos,
como los fisiócratas, quienes por su condición de médicos pudieron hacer las
analogías entre el funcionamiento de la economía y el funcionamiento del cuerpo
humano como sistema. A pesar del tiempo transcurrido y de todo el avance
alcanzado posteriormente por el pensamiento económico, la idea de los
fisiócratas del funcionamiento de la economía como un sistema integrado tiene y
tendrá siempre plena vigencia.
En forma de metáfora podríamos decir que la
moneda es a la economía lo que la sangre es al cuerpo humano; por ello, si no
se soluciona el problema monetario y cambiario el resto de las actividades
económicas se verán siempre afectadas. Esa es la causa principal de la
inflación, la especulación y la escasez de bienes y servicios que sufre
actualmente el país, fenómenos que amenazan la estabilidad política y social.
2. Las
alternativas
a)
Crear una nueva moneda a la par el dólar que he
llamado el bolívar oro o
b)
Continuar con el bolívar fuerte pero realizando
cambios radicales en su valor respecto al dólar (revaluando) y haciendo también cambios radicales en la
estructura de costos, precios y salarios de la economía.
3. ¿Cuál
sería la solución?
En cualquiera de los dos casos la solución
sería la libertad para que la banca pública y privada venda libremente divisas y todos
los ciudadanos puedan adquirirlas a un precio fijo.
4.
¿Por
qué se adoptó y se mantiene el control de cambio?
Esa es la pregunta clave para comprender la
situación de la economía venezolana. El control de cambio se adoptó porque el
propio Estado y los actores económicos y financieros privados expoliaron las
reservas internacionales y el país se vio obligado a instaurar el control para
proteger lo poco que le quedaba de reservas. Por esa misma razón se mantiene la
restricción en el presente. El temor es que si se permite la compra libre de
divisas los actores económicos y financieros acaben las reservas
internacionales del Banco Central en pocos días.
5. ¿Se puede liberar el mercado cambiario sin
que se afecten las reservas del Banco Central?
Esa es la otra pregunta clave. Pienso que si
es posible. El mecanismo que he ideado es el siguiente: si se libera el mercado
cambiario y se adopta una política que brinde seguridad e incentivos a las
inversiones, las empresas nacionales y los bancos públicos y privados podrían captar
divisas en los mercados internacionales y en el mercado nacional debido a la
inversión de actores económicos nacionales y extranjeros en el país. El capital
nacional e internacional busca siempre mercados donde invertir y llevan sus
divisas a mercados donde encuentran rentabilidad
y seguridad. La libertad de cambio atraería un volumen importante de inversión nacional
y extranjera pero ello requiere de una política de Estado orientada a promover
la inversión.
6. ¿Cómo quedarían las reservas del Banco
Central?
El Banco Central garantizaría a la banca pública y privada las divisas sólo para sectores prioritarios para el desarrollo
nacional: alimentos, medicinas e insumos para la agricultura y la industria. El
resto de las importaciones y pagos internacionales, como divisas para viajeros,
deben ser hechos con las divisas que capte la banca privada en el mercado
interno y externo.
Adoptando esa medida tal como la he enunciado
no se debe temer a una estampida de divisas del Banco Central, ya que éste
garantizaría divisas únicamente para las actividades prioritarias ya señaladas.
Las instituciones financieras públicas y privadas reactivarían sus departamentos
internacionales y sus mesas de cambio y quedarían pues en libertad para captar
divisas a nivel nacional e internacional y podrían venderlas libremente al
precio oficial. Esa es la diferencia fundamental con el sistema actualmente
vigente.
7.
Las medidas concretas
- Formular una nueva política monetaria y
cambiaria.
- Derogar la Ley de Ilícitos Cambiarios y
permitir la venta libre de divisas en el país a una tasa fija, bien sea con la
nueva moneda, el bolívar oro a la par del dólar que he propuesto o, bien, a
través del bolívar fuerte, pero revaluado, con las limitaciones anteriormente
explicadas.
- La nueva política monetaria y cambiaria
implicaría, de hecho, la aplicación de un esquema estricto de control de costos
y precios en toda la economía y un
control de importaciones para evitar lo superfluo y la promoción de la
producción nacional de bienes y servicios en forma intensa, especialmente de la
agricultura y la industria.
8.
Efectos de esas medidas
Se acabaría con la especulación en el mercado
no oficial de venta de divisas que actúa como marcador de los precios en el
resto de la economía estimulando la especulación, se incrementaría la producción
nacional de alimentos y bienes producidos por las industrias y, en
consecuencia, se podrían dar los pasos necesarios para el control de la
inflación, la especulación y la escasez.
lunes, 21 de enero de 2013
¿Obtendría Venezuela alguna ventaja de la devaluación de su moneda?
La crisis económica con sus peores efectos de escasez de alimentos
y otros productos básicos, de inflación y especulación sin control ocurre
simultáneamente a la crisis política, por eso una y otra deben considerarse
conjuntamente y no en forma separada. Lo político no está desvinculado de lo
económico y si no se atiende esto último podrían producirse serias
repercusiones sociales.
- Origen del planteamiento
La expectativa de devaluación de la moneda ha sido alimentada ex
profeso por algunos expertos desde el pasado año 2012 para satisfacer intereses
personales o de grupos económicos nacionales e internacionales, haciéndole un
inmenso daño al país, ya que los especuladores utilizan el argumento de la
devaluación para justificar el aumento de precios en la economía. El gobierno
ha guardado silencio y hasta ahora no ha dicho qué decidirá en materia
cambiaria. Pero la amenaza de devaluación está allí, presente.
Por las razones antes expresadas he considerado un deber exponer
un concepto diferente que, por lo demás, tiene una sólida base racional y
lógica; lo explico:
Ante el evidente deterioro de la capacidad de compra del bolívar
fuerte, se debe crear una nueva moneda sólida, a la par del dólar, el bolívar
oro, respaldado por dos riquezas de Venezuela que tienen un valor irrefutable:
el petróleo, que se transa en dólares y el oro, que también se transa en
dólares y que constituyen ambos –el dólar y el oro- los instrumentos de reserva
monetaria aceptados universalmente hasta ahora.
Para dar respuesta a algunas observaciones, debo decir que la
economía venezolana, por su condición de país petrolero importante, no puede
ser comparada con Argentina que, a pesar de formar parte de las primeras
economías del mundo, tiene condiciones diferentes a las de Venezuela. Los
países petroleros, en general, por su alto ingreso de divisas, son considerados
separadamente, de manera especial en todas las instancias internacionales y así
incluso lo reflejan las estadísticas internacionales.
No se puede comparar, pues, la Argentina de Domingo Cavallo con
Venezuela; Argentina sufría una hiperinflación que, Cavallo, sin embargo, logró
controlar, lo que no habían hecho ninguno de sus antecesores. Venezuela no debe copiar modelos de otros
países para desarrollarlos mecánicamente aquí
porque es un país distinto y tiene que encontrar sus propias soluciones.
La aplicación de modelos foráneos fue lo que pasó a partir de 1989 con la
imposición de las políticas del Fondo Monetario Internacional cuyas
consecuencias todos conocemos y sufrimos. La creación del bolívar oro es, pues,
una solución diferente por las condiciones especiales de Venezuela como país
petrolero.
- El bolívar oro tendría el mayor respaldo
- ¿Qué significan estas cifras?
Bueno, simplemente que Venezuela tiene las más grandes reservas de
petróleo del mundo, mayores, incluso, que las de Arabia Saudita.
Cada barril de petróleo tiene un valor promedio de 100 dólares de
los Estados Unidos; en consecuencia, podemos calcular que las reservas
petroleras venezolanas representan 297.571.000.000 x 100 = 29757100000000 U.S.
$.
A ello hay que agregar el valor de las reservas de oro: a) las
existentes como reservas internacionales y b) las que existen en el subsuelo
venezolano.
- ¿Por qué estas cifras son importantes?
La respuesta es muy simple: porque después de la Segunda Guerra
Mundial, los países acordaron en Breton Woods que el respaldo de las monedas se
efectuaría en dólares de los Estados Unidos de América. Es por esa razón que
desde entonces los bancos centrales de los países mantienen sus reservas
principalmente en U.S. dólares y complementariamente en oro. Venezuela tiene,
pues, abundancia de uno y otro recurso, en términos reales y potenciales, en
consecuencia, es un país en condiciones privilegiadas para negociar
internacionalmente y con capacidad suficiente para crear una moneda fuerte a la
par del dólar.
- ¿Obtendría Venezuela alguna ventaja de la devaluación?
Esa es la pregunta clave. Los promotores de la devaluación dicen
que ésta es inevitable por cuatro razones: a) el alto tipo de cambio en el
mercado informal d) el bajo nivel de reservas operativas del Banco Central c)
el alto nivel de importaciones y c) el déficit de las finanzas públicas. Pues
bien, ninguna de esas situaciones son corregidas por una devaluación sino que,
por el contrario, la devaluación provocaría un efecto contrario en las cuatro
variables antes mencionadas. No se resolvería el alto tipo de cambio en el
mercado informal, tampoco aumentaría el nivel de reservas líquidas, las
importaciones no disminuirían y el déficit de las finanzas públicas más bien
aumentaría, porque los trabajadores del sector público exigirían mayores
ingresos y todos los bienes y servicios que el Estado compra aumentarían
también de precio.
- Escasez y devaluación
Tampoco es cierto que si no se devalúa la moneda la escasez de
bienes aumentará. Ocurrirá todo lo contrario, es decir, si se devalúa los
empresarios necesitarán más bolívares para importar y/o pagar internamente el
precio de los bienes que compran y ello más bien acentuará la escasez. Los economistas que dicen lo contrario viven
en el mundo al revés, en el mundo del absurdo.
- No a la devaluación
El argumento de que las monedas devaluadas son las que compiten
mejor internacionalmente no es cierto. El mundo compra según su necesidad y no
sólo en base al precio más bajo. Si el precio fuese lo único determinante de la
demanda en el mercado entonces la demanda de petróleo hubiese caído
violentamente a partir del momento en que sus precios se elevaron en 1974 hasta
ahora pero no es así; el petróleo se vende a cualquier alto precio porque el
mercado lo necesita. Lo mismo ocurre con ciertos alimentos y otros productos
industriales que se venden a cualquier alto precio porque simplemente el
mercado no tiene otra opción sino comprarlos no importa su valor. Esa es la
verdad.
De manera que quienes defienden la devaluación de las monedas como
fórmula para competir en los mercados no tienen razón en toda su argumentación.
La devaluación es la tesis preferida de los débiles en el mercado, no de los
fuertes, quienes siempre pueden vender sus productos aún a los más altos
precios.
5. Conclusiones
- El gobierno debe aprender a resolver sus necesidades financieras
sin apelar a la devaluación de la moneda, ya que existen otras formas de
financiar el gasto público. El concepto de dinero inorgánico que emplean
algunos expertos para criticar la emisión de dinero es una mentira. Asegurar
que existe dinero inorgánico supone, por lógica simple, que existe su opuesto,
el dinero orgánico y esto es absurdo e ilógico, (compruébelo usted leyendo el
concepto de inorgánico en el diccionario de la Real Academia). Ahora bien, si por inorgánico los expertos
quieren decir que determinado dinero no tiene respaldo verdadero, entonces todo
el dinero que circula en el mundo es inorgánico porque no tiene valor
intrínseco ni respaldo real; esto incluye la moneda patrón, el dólar, cuyo
único respaldo es la confianza de los actores económicos que lo aceptan como
medio internacional de pago, más nada.
- Los empresarios deben aprender a competir internacionalmente y a
no pretender sacrificar al país devaluando la moneda para hacer competitivos
sus productos en los mercados internacionales.
- Una moneda fuerte, a la par del dólar, no dispararía las
importaciones; para eso está el Estado, para racionalizar las importaciones y
no permitir que se desboquen.
- Tampoco tiene por qué afectarse la cuenta de capital, las
reservas internacionales, porque se pueden establecer formulas para impedir la
compra especulativa de divisas.
- Una nueva moneda fuerte es el primer paso para el desarrollo de
una efectiva política de combate a la inflación y a la especulación.
- La solución al problema monetario y cambiario es clave para
resolver los problemas de Venezuela; un país con tantos recursos no debería
tener pobreza.
- El respaldo de la nueva moneda, el bolívar oro, a la par del
dólar, es la inmensa riqueza petrolera de Venezuela que se transa en dólares y
su inmensa riqueza aurífera que también se transa en dólares y que constituyen
los instrumentos de reserva internacionalmente aceptados hasta ahora.
- La devaluación de la moneda no generaría ningún beneficio a
Venezuela sino todo lo contrario: provocaría más inflación, más especulación y
tampoco resolvería los problemas económicos básicos: la insuficiencia de
reservas líquidas, la escasez de bienes de consumo, el aumento de las
importaciones ni el déficit fiscal.
Etiquetas:
bolívar oro,
déficit fiscal,
devaluación,
escasez,
especulación,
importaciones,
inflación,
reservas,
revaluación
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

